
¿Alguna vez pensaste la diferencia que existe entre lo complejo y lo complicado?
Complicado y complejo no significan lo mismo. Lo complicado alude a la dificultad de la tarea y es desmotivante, hasta el punto de que nos puede llevar a la inacción. En cambio, optar por lo complejo, debería entenderse como una invitación a conectar con el universo simbiótico, donde las personas colaboran un@s con otr@s, para beneficiarse entre ell@s y el entorno, empezando por casa.
Complicarse es promover el consumo desmedido, de productos y servicios vacíos en busca de una felicidad que ofrece respuestas de corto alcance y que reducen la complejidad en vez de afrontarla.
Complejo es lo circular. Complicado es lo lineal.
Complejo es crear una red vinculante que tiende puentes entre la naturaleza, las personas y la cultura, en la cadena de valor que tienen las cosas que compramos y en los servicios que contratamos. Una gran red que carezca de rostro, porque se sostiene de lazos, con todas sus tensiones y posibilidades. Complicado es estar sol@.
Complejo es trazar el camino hacia donde queremos llegar. Complicado es no saber a dónde ir.
Complejo es lo diverso, complicado es lo hegemónico.
Complejo es proteger la autenticidad de cada comunidad. Complicado es no comprender el valor identitario del patrimonio natural y cultural de cada región.
Complejo es contribuir para ayudar a la construcción de un mundo mejor. Complicado es frustrarse con excusas.
Porque lo complejo nos indica que en el rito celebrante de todos los días, la semilla entiende que es el bosque en potencia.
Complicado es definirnos como consumidores. Complejo es comprender que el sentido profundo de que “somos lo que consumimos”, es apoyar el comercio local y adquirir bienes y servicios cuya cadena de valor sea respetuosa con la naturaleza y las personas.
Complicarse es, para mí, eludir la complejidad que se cuece en las pequeñas decisiones que tomamos día a día y que dan forma a nuestra cotidianidad.
Complicado es no comprender que lo complejo es elegir la mejor manera de vincularte con vos y con estos maravillosos y diversos ecosistemas vinculantes entre sí que forman el universo.
Mi nombre es Evangelina Vaula y creé antídoto para celebrar lo complejo y huir de lo complicado.
